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La Cultura Política de la Republica Romana

Plebeyos y Patricios


La política en el mundo romano antiguo como práctica o cultura política; entendiendo por esto lo que sea funcional a los mecanismos de la vida ciudadana pública, a la formación del consenso, al ejercicio del poder, al cursus honorum en sus varios niveles, a los procesos decisorios y a la determinación de los rumbos del gobierno tiene características propias de su tiempo y distintas en algunos aspectos a otras sociedades contemporaneas las mismas que han trascendido en el tiempo y actualmente se mantienen con modificaciones realizadas por los cambios  y mejoras políticas de cada sociedad cuya forma de gobierno es la República.

 

Asimov (2019) El fin de la monarquía dejó a Roma gobernada por una oligarquía, es decir, por unos «pocos», que en este caso eran los patricios. Sólo los patricios podían ser senadores; sólo ellos podían ser cónsules, pretores o cuestores. En verdad, parecía que los únicos romanos verdaderos eran los patricios y que los plebeyos, aunque servían para trabajar en las fincas y combatir en las filas del ejército, no servían para tomar parte alguna en el gobierno. para tomar parte alguna en el gobierno. Después de las guerras con los etruscos y los latinos, los tiempos fueron realmente duros, y la suerte de los plebeyos se hizo intolerable. Las fincas habían sido saqueadas, los alimentos eran escasos, los pobres estaban endeudados y a los patricios esto no parecía importarles. ¿Por qué habrían de preocuparse los patricios? Ellos estaban suficientemente bien como para sobrevivir a los tiempos duros. Y si un agricultor plebeyo se endeudaba, las leyes sobre las deudas eran tan inexorables que el plebeyo tenía que venderse a sí mismo y vender a su familia como esclavos para pagar la deuda. Y era con los terratenientes patricios con quienes se endeudaban los plebeyos y de quienes entonces se convertían en esclavos. Para los plebeyos, Roma no era su ciudad, y en 494 antes de Cristo decidieron abandonar Roma y fundar una nueva ciudad propia en una colina situada a cinco kilómetros al este. Se marcharon un número considerable de ellos, y los patricios, que no podían permitirse perder una parte tan grande de la población, tuvieron que negociar. La República Romana (p. 19)

 

Sabemos que en toda negociación las partes defienden sus intereses, en este caso plebeyos-tribunos y patricios llegaron a un acuerdo por el cual los plebeyos tendrían funcionarios propios, funcionarios elegidos por el voto de los plebeyos y que no representarían a todo el pueblo romano, sino solamente a los plebeyos. Esos funcionarios fueron llamados tribunos (nombre dado originalmente a los jefes de una tribu). Su misión era proteger los intereses de los plebeyos e impedir que los patricios aprobasen leyes que fuesen injustas para la gente común.

 

Como es de saber  una nueva presencia social en la política romana con objetivos claros y ambiciones propias desde su sector hicieron que  más tarde, los tribunos obtuvieron el poder de suspender las leyes que desaprobaban sencillamente gritando « ¡Veto! » («Prohibo! »). Ni todo el poder de los cónsules y el Senado podía hacer que se aprobase una ley contra el veto del tribuno.

lo anterior en los primeros años del consulado, los patricios hicieron ocasionales tentativas de recuperar su posición anterior y conservar todo el poder en sus manos. El jefe de este movimiento fue, según las leyendas romanas, el patricio Cayo Marcio.

Los plebeyos a través de sus representados gestionaron la violencia política de los patricios y el resultado de todo ello, fue que el poder de los tribunos como portavoces de los plebeyos siguió aumentando. Se les permitió sentarse dentro del Senado, para poder influir más fácilmente sobre la legislación. También obtuvieron gradualmente el derecho de interpretar los presagios para decidir si las tareas del Senado podían continuar. Si hallaban que los presagios eran desfavorables, podían fácilmente interrumpir todos los asuntos del gobierno, al menos temporalmente.

 

Los senadores de origen hispano durante la República Romana

 

Pareciera extraño y raro la presencia de un hispano en la República Romana ya que el senado  y demás funcionarios buscaban mantener el control y la continuidad política de los suyos en un marco cerrado de acceso, control que no limitó la llegada de políticos de otras nacionalidades muchos de ellos de mucha influencia decisiva en el control político romano.

 

Caballos (1989) En un somero recorrido por la evolución histórica del Senado a lo largo de la República hay que partir de que el nombre mismo del Senado hace referencia a su primitiva composición, como Asamblea de los jefes de las gentes. En la primitiva República fue un organismo asesor de los magistrados en ejercicio, transformándose a finales de ésta en un “consejo permanente”9; con lo que su poder se habría basado en su prestigio, en su permanencia y en su unidad como grupo a diferencia de las otras dos instituciones del Estado: los comicios y los magistrados. El poder del Senado sobre los magistrados anuales estribaba en gran medida en que, tras sus años de gobierno, éstos ingresaban sin prerrogativas especiales en el Senado, de cuya elección dependían los gobiernos provinciales. Por otra parte, la presión que ejercía el Senado sobre el “populus” se basaba, tanto en la extensión del concepto de la “auctoritas”, de la que el primero era depositario, como del aumento de las clientelas personales. Al final de la República la formación de dos facciones oligárquicas al margen del pueblo, pero dependiendo del favor de éste en los comicios, acabó con la cohesión y homogeneidad del estamento senatorial; y fue en aquellos momentos cuando se produjo la eleva­ción de nuevas gentes al Senado, fundamentalmente por las imperiosas necesidades de los contendientes de los conflictos civiles en incrementar su poder político y su influencia social. Solamente tenemos constancia de diez posibles senadores de origen hispano en época republicana, además de otros tres que nacieron hacia esa época, pero desarrollaron íntegramente su carrera en plena etapa imperial. Los senadores de origen hispano durante la República Romana (p.  234-235)

 

Esta situación ha generado conflictos e intrigas internas en el senado haciendo de la República Romana inestable, alejándose de la forma de gobierno con decisiones autoritarias sea del senado o del emperador que se valía de situaciones del senado, de los conflictos que enfrentaba con otros Estados en su afán de expansión e internos.

 

 

Referencias:

Caballos (1989). Los senadores de origen hispano durante la República Romana. Sevilla España. Ediciones Alfar.

 

Asimov  (1981). La República Romana. Madrid-España. Alianza Editorial.

 

Joachim (2019) La cultura política  de la República Romana un debate historiográfico internacional. Sevilla-España. Editorial Universidad de Sevilla.

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