La rebelión de los godos cogió por sorpresa a Valente en la ciudad siria de Antioquía, desde donde estaba planificando una campaña contra el imperio Sasánida persa. Aprovechando un pequeño respiro en esa zona, Valente dirigió el trasvase de tropas veteranas desde la frontera oriental a los Balcanes, donde acabó formando uno de los mayores ejércitos romanos de la época.
“El 8 de agosto de 378, un ejército romano al mando de Valente se enfrentó a un contingente godocerca de Adrianópolis. El resultado fue el peor desastre militar de la historia de Roma, en el que murió el propio emperador”(Natinal Geographic)
No parecía que los godos tuviesen fuerzas de cobertura lejos del campamento, donde las tropas godas parecían acampar al completo, protegidas detrás de los carros vacíos que usaban como muralla (laager) cuando no se estaban moviendo. Los refuerzos de Graciano aún no habían llegado, por lo que se discute cuáles serían realmente las razones de Valente para marchar hasta allí. Quizás aún no esperase entrar en batalla y disponer tropas a la vista de los visigodos fuese solamente una medida de presión con el fin de forzar su rendición. Otros opinan que Valente quería de verdad entrar en combate en ese momento, confiando en que sus tropas veteranas le diesen una victoria que, de esperar a Graciano, sería compartida y, por tanto, menos honorable. Reunido con sus generales, Víctor y Ricimero (este último de origen germano, que había supervisado la llegada de los visigodos a Mesia por orden de Valente) le sugirieron esperar a Graciano y no meterse en problemas de momento. Sebastián, en cambio, recomendó un ataque inmediato que aprovechase el factor sorpresa. No se haría ni lo uno ni lo otro.
Fuente:
National Geographic(2021,Junio 28).La batalla de adrianópolis, la gran derrota de roma. Recuperado de https://historia.nationalgeographic.com.es/a/batalla-adrianopolis-gran-derrota-roma_8931